Acaban las navidades: demasiada comida, gente y estímulos. Actividades sociales, visitas, horarios flexibles y excepciones. Y aunque todo esto puede pasar en cualquier momento, este es el más habitual. La indigestión en los perros.

Por eso esta semana queremos darte unos consejos que te servirán en otras fechas señaladas de tu calendario. Y uno de los problemas más frecuentes en fechas importantes es la indigestión en los perros.
Los perros, igual que los humanos, son muy sensibles a los cambios. Y las fiestas navideñas son un período crítico en el que pueden ver su orden gravemente alterado. Por supuesto, cada perro es diferente, y conocerlo te puede facilitar gestionarlas de la mejor manera.

En Adiestrar Perros te explicamos cómo.

La indigestión en los perros.

Síntomas

  • Nerviosismo e inquietud
  • Diarrea
  • Náuseas y arcadas
  • Debilidad o inactividad
  • Que se eche en posiciones extrañas

Causas

  • Consumo abundante de comida. Durante las fiestas comemos en abundancia. Más de lo necesario. Y tendemos a extender esas excepciones a los perros, a menudo atraídos por un festival de olores y su visión de las personas comiendo. Eso no debería cambiar la pauta alimentaria o las cantidades que come.
  • Cortes de digestión. Hay quien saca a su perro a pasear inmediatamente después de una comida copiosa. Es mala idea. La digestión toma su tiempo y concentra la mayor parte de la energía del cuerpo. Interrumpirla puede provocarle los síntomas descritos más arriba o provocarle las temidas torsiones gástricas.
  • Alimentación oportuna. Cuando los horarios de comida no son fijos, y un perro no sabe cuándo volverá a comer, tiende a comer con mayor voracidad. La imprevisibilidad es uno de los mayores obstáculos para que los perros sean felices.
  • Intolerancias y alergias. Seguramente ya sabes cuál es la comida que más le gusta a tu perro. Y damos por hecho que conoces sus reacciones a cada tipo de comida. Si no es el caso, es recomendable que visites al veterinario
  • Intoxicaciones. La digestión de los perros no admite los mismos alimentos que la humana. Muchos de nuestros platos preferidos son resultado de mezclar ingredientes y modos de cocción incompatibles con su alimentación. Al mínimo síntoma de intoxicación, intenta identificar qué puede haberla causado, y acude a tu veterinario.

Tratamiento

  • Agua. El 60% del peso de los perros es agua. Y como en los humanos, el agua es indispensable para que su metabolismo funcione adecuadamente. Una buena hidratación facilita la digestión y contribuye a la depuración de su organismo.
  • Suspende la comida entre 12 y 24 horas para permitir que su tracto digestivo se depure. La idea no es que tu perro ayune o pase hambre. De hecho, en caso de empacho o indigestión, el hambre se reduce y el cansancio aumenta. Restablece la comida poco a poco cuando veas que mejora.
  • Y si los síntomas de indigestión persisten más de 12 horas, acude al veterinario para descartar que se trate de una intoxicación, de parásitos o enfermedades.

Prevención

La mejor forma de prevenir las indigestión en los perros pasa por reducir las diferencias en el calendario. Es decir, por intentar que las rutinas importantes se mantengan intactas en fechas tan agitadas.

  • Alimentación equilibrada. La alimentación es uno de los pilares básicos en la educación canina. Les ayuda a estructurar sus jornadas y a mantener un estado de salud física y mental óptimo. Las excepciones que hacemos durante las fiestas (darle restos de comida o adaptar sus comidas a los horarios de las nuestras) es una de las causas principales de la indigestión en los perros. Mantén las excepciones como lo que son: excepciones.
  • Dosificación y puntualidad. La abundancia es excepcional. Es frecuente que, tras recibir más comida de la habitual, tu perro muestre cambios como una mayor glotonería, y devore su comida esperando recibir más. El riesgo es un empacho previsible, y mostrar cierta ansiedad.Para calmarlo puedes utilizar boles especiales para ralentizar la comida y que aprenda a disfrutar el momento. También juguetes interactivos como el Kong, que lo mantendrán entretenido mientras busca la manera de obtener los premios.

  • Puntualidad en los paseos. No olvides combinar tanto evento social con paseos y ejercicio. Como adelantábamos más arriba, intenta espaciar los tiempos después de comer y mantener los horarios. Así evitarás que tu perro sufra de cortes de digestión o torsión gástrica, o se ponga nervioso durante la sobremesa.
  • Complementos. Si prevés períodos de abundancia o grandes eventos sociales, la anticipación puede ayudar a que tu perro digiera mejor un cambio puntual pero acusado. Puedes considerar los probióticos para enriquecer la flora y facilitar su digestión. Puedes consultarlo con tu veterinario o en la tienda de productos animales más cercana.

Y por último…

Los perros necesitan confianza y seguridad. Conocer a tu perro es la clave para detectar cualquier problema. Y las cuestiones cotidianas como la alimentación y los paseos son claves para conseguir que esté equilibrado, sea feliz, y no sienta sus rutinas cuestionadas. Las fiestas las organizamos nosotros, pero eso no significa que los perros no sean parte de ellas. Al contrario, también son momentos de alegría para ellos.