Algunos perros se restriegan contra el sofá con entusiasmo. Algunos lo hacen de vez en cuando, pero otros aprovechan la mínima oportunidad que se les presente para hacerse con él. Y aunque pueda ser tierno o gracioso al principio, puede dejar de serlo rápidamente, sea por el pelo, por el espacio o, simplemente, porque no quieres. Poner fin a este comportamiento pasa por entender la causa antes de intentar modificarlo.

Los perros adoran los sofás y las camas por la misma razón que nosotros: son más blandos que el suelo, y son cómodos para descansar. Pocas cosas se pueden comparar con descansar en el sofá con nuestro perro. Al fin y al cabo, es una decisión que depende de cada persona y las reglas de cada hogar.

Por eso, en Adiestrar Perros, vamos a explicar las causas más habituales de que los perros se restrieguen contra el sofá. Veremos los posibles motivos, y te daremos algunos consejos prácticos para ayudar a reconducirlo.

 

¿Por qué los perros se restriegan contra el sofá?

 

Para cambiar su olor

Cuando un perro se restriega contra el sofá, se debe observar en qué contexto lo hace.
Si lo hace después de bañarse, es probable que tenga que ver con el olor. Muchos champús, jabones y acondicionadores contienen perfumes y aromas que pueden impregnar su pelaje.

El olfato increíblemente agudo de los perros les permite reconocer a sus propietarios, a otros perros, y casi cualquier elemento de su entorno. Es importante para su seguridad y comunicación. Y los productos de baño con perfumes pueden cambiar su olor y hacerlos sentir “desorientados”.

Como consecuencia, el perro puede buscar lugares para restregarse, para eliminar los olores extraños y recuperar su olor natural. Y para ello suelen elegir lugares que ya tienen su olor, como el sofá, o zonas con un olor más fuerte, como el césped, la tierra o los árboles.

 

¿Qué hacer?

Si tu perro se restriega contra el sofá después de un baño o una sesión de peluquería no debería ser nada de qué preocuparte. Es una reacción completamente normal en los perros.

Ahora, si eso te molesta o deteriora tus muebles, puedes probar:

  • Productos de baño que tengan un olor neutro.
  • Bloquear temporalmente el acceso al sofá y darle otra cosa con su olor, como una manta o su cama.
  • Si no está muy sucio, hay formas de mantenerlo limpio sin tener que pasar por un baño.

 

Para rascarse

Los perros se rascan con las patas traseras o con los dientes. Pero hay zonas de su cuerpo inaccesibles, que además de la molestia por el picor pueden provocarles nervios y frustración. En este caso es frecuente ver que busquen frotarse con el rincón de algún mueble que reduzca su molestia.

 

¿Qué hacer?

Si tu perro se restriega contra el sofá para rascarse, solo tienes que identificar el área, observarla y rascarla suavemente. Como seres sociables, sensibles y afectuosos que son, los perros aprecian mucho el contacto físico, y el rascado ayuda a reforzar el vínculo emocional, porque reconoce que estás ahí.

Pero si eso no basta, la causa puede no ser un picor habitual. Ahí la observación será clave para encontrar pulgas u otros parásitos, alergias y enfermedades cutáneas.
Analiza posibles lugares y situaciones de contagio, como el contacto con un perro desconocido.

 

Para liberar estrés y energía acumulada

¿Has oído hablar de los Zoomies o los FRAPS? Son episodios explosivos de comportamiento alegre que, no obstante, puede ser la señal de una importante acumulación de energía – poco sana. Suelen incluir saltos y carreras repentinas, en la típica postura de predisposición al juego, y, aunque no lo son, se los confunde frecuentemente otros problemas de comportamiento.

Aunque es más frecuente en perros jóvenes, no les es exclusivo. A menudo los causa una gran excitación momentánea, como la causada por una visita, después de un baño o un paseo.

Cuando un perro entra en FRAP (Período de Actividad Frenética), puede manifestarlo restregándose contra el sofá u otros muebles. Aunque parezca difícil establecer distinguirlos, un FRAP y un momento de alegría son cosas muy diferentes, con causas y efectos muy distintos. Observa si es algo ocasional, ante lo que no habría ningún problema, o si el perro tiene un objetivo concreto – como rascarse.

Pero si lo que hace es morder los muebles, es posible que esa acumulación de energía ya sea excesiva, y que debas recurrir a un profesional.

 

¿Qué hacer?

Tal vez te sorprenda ver a tu perro en un estado tan alienado. Puedes pensar que se ha vuelto loco o que pasa algo extraño. Pero en la mayoría de los casos, este comportamiento es momentáneo y solo responde a un estímulo concreto.

Los Zoomies suelen implicar ruido y agitación. El perro puede hacer caer objetos o incluso personas. Y eso puede ser destructivo o peligroso según el tamaño del perro.

  • Si puedes anticipar el jolgorio del momento, mueve los muebles y cualquier objeto frágil para que tenga espacio, pero no lo detengas bruscamente.
  • Los FRAP son episodios bastante fugaces, y el perro debería calmarse rápidamente. Si se convierte en algo frecuente será importante usar una manta para proteger el sofá, e identificar la causa antes de intentar modificar la conducta por ti mismo.
  • Si son movimientos demasiado intensos o frecuentes, pueden ser una señal de estrés a la que conviene prestarle atención.

 

Para llamar la atención

El aprendizaje de los perros funciona por asociación. Esta asociación puede ser entre dos eventos (condicionamiento básico) o entre comportamiento y sus consecuencias (condicionamiento operante). Por ejemplo, es probable que un perro repita un comportamiento si ve que tiene consecuencias agradables y positivas, pero que lo evite si ve que las consecuencias son negativas.

Y cuestiones banales como premiarlo con comida o con afecto, cuando está contigo en el sofá, puede hacer que repita este comportamiento si se aburre o busca atención.

 

¿Qué hacer?

Es muy común reforzar ciertos comportamientos sin querer.
Pero si sabes que es para llamar tu atención, lo mejor que puedes hacer para que tu perro deje de restregarse contra el sofá, es redirigir su atención hacia algo que te importe menos.

Esta redirección de la atención del perro puede empeorar la situación temporalmente, ya que el perro espera un efecto concreto, e insistirá antes de comprender que no lo obtendrá.
La paciencia y la coherencia son vitales para conseguirlo, por lo que todos los miembros de hogar deberían seguir la misma pauta.

Ahora, ten en cuenta que, si tu perro busca atención constante, algo le falta en su rutina. Échale un ojo a nuestro artículo sobre hábitos saludables para el cuidado de los perros.
Y en ningún caso ignores sus señales o des por hecho que es un capricho. Los problemas de comportamiento pueden escalar rápidamente si no se cuenta con la ayuda de un etólogo canino.

 

Por puro placer

A veces queremos encontrar razones para todo, y olvidamos lo más probable y lo más sencillo: que les gusta. Y ante eso, no hay mucha lógica que aplicar.

Los perros suelen estirarse y revolcarse en superficies que les resultan cómodas cuando están tranquilos, felices o descansando. Y además, al hacerlo dejan su olor en el sofá, creando ese entorno en el que se sienten seguros, al que acuden, por ejemplo, después de un baño.

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¿Qué hacer?

Si se lo permites, es totalmente comprensible que tu perro quiere restregarse contra el sofá o descansar sobre él. Pero si es algo que no quieres que haga, deberás evitar que coja el hábito lo antes posible. Porque desde que entran a casa por primera vez, tienen que aprender los límites y comportamientos inaceptables. Y aunque mucha gente prefiere hacerlo por si sola, muchos casos hacen aconsejable contar con ayuda profesional.

En este sentido, un adiestrador canino te ayudará con la obediencia de tu perro y te enseñará a marcar esos límites de una forma sana y efectiva. Porque de una buena comunicación y de la confianza y la seguridad que le ofrezcas a tu perro dependerá que hagáis equipo y que vuestra complicidad sea total.

Tal vez te interese leer nuestro artículo sobre cómo evitar que tu perro suba a sofás y a camas.

 

En resumen

La educación es la base de que los perros aprendan lo que pueden y lo que no pueden hacer. Y a menudo su ausencia genera problemas de comunicación y frustración que solo dañan la relación. No todos los perros aprenden igual o al mismo ritmo, pero la obediencia, la perseverancia, y un buen feedback son claves para que aprendan los códigos básicos en edades tempranas.

Cuando los perros se restriegan contra el sofá, una solución es garantizarles otras formas de entretenimiento. Esto requiere juguetes, ejercicio, un buen entorno, y el afecto y la socialización que necesitan para ser felices.

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