Cuando un perro tiene pulgas, la primera señal es el rascado imparable. A partir de ahí, llega la confusión sobre qué hacer y, en ocasiones, la culpa y la vergüenza.

Tranquilidad. Las pulgas existen, y aunque sean molestas no aparecen de la nada. Más bien, llegan desde otro huésped, y no se las detecta el primer día por su pequeño tamaño – hasta 1,5mm.

Hay muchísimas especies de pulgas, más de 2000. Muchas están asociadas a un animal concreto, aunque también se las encuentre en otros. Tienen características diferentes, pero una en común: se alimentan de sangre. Las hay de ratones, de marsupiales, de murciélagos y, por supuesto, de perros y humanos. Para el tema que nos ocupa, no profundizaremos en las variedades, pues todas traen el mismo problema y requieren, generalmente, los mismos tratamientos.

Esta semana en Adiestrar Perros te explicamos cómo reconocer si un perro tiene pulgas para que sepas la mejor manera de actuar.

¿Qué son las pulgas?

Las pulgas pertenecen al orden de los sifonápteros: insectos con tubo y sin alas. Casi todas se alimentan de la sangre de mamíferos, y tanto su morfología como su evolución están perfectamente adaptadas a las condiciones que necesitan para sobrevivir. Tienen un cuerpo muy fino, para poder moverse entre los pelos de sus huéspedes, y unas patas poderosas que les permiten saltar hasta 200 veces su tamaño (¡unos 33cm!)

Tienen un sistema de tubos con el que se alimentan de la sangre de sus huéspedes. Su saliva, como la de otros parásitos por el estilo, contiene una sustancia que digiere la piel y le permite penetrarla más fácilmente. Sustancia que, además, es irritante y provoca el picor que hace notar su presencia.

El ciclo de vida de las pulgas

En condiciones óptimas ( 25ºC y 80% de humedad son las óptimas) su ciclo de desarrollo es de 2 a 5 semanas, aunque puede demorar hasta 30, ya que pueden pasar meses sin alimentarse. También pueden ralentizar su desarrollo para evitar condiciones adversas como el frío.

La vida de las pulgas tiene 4 fases: ovar – larvar – pupar – adulta.

Fase ovar

Los huevos de pulga no son pegajosos, como los de otros insectos. Suelen caer del cuerpo del animal sobre alfombras, suelos o camas. Pueden tardar entre 2 días y un par de semanas en eclosionar, tiempo que depende de las condiciones ambientales en que se encuentren.

Las larvas salen utilizando una espina situada en su cabeza, que desaparece poco después.

Fase larvar

De aproximadamente 1mm de largo y casi transparentes, las larvas se alimentan de las heces de las pulgas adultas – compuestas de sangre seca, y de otros restos orgánicos que puedan encontrar por el suelo. La fase larvar suele durar entre 5 y 18 días (a veces más), hasta que la larva crea un capullo e inicia su etapa de pupa.

Fase pupar

Durante esta fase la pulga termina su metamorfosis para emerger como adulta. La fase pupar suele durar 7 días, aunque puede tardar hasta un año, esperando el momento y las condiciones precisas. El calor, la humedad, el CO2 o incluso la vibración de un perro al caminar pueden ser suficiente estímulo.

Adultas

La metamorfosis, desde el huevo a la adultez, puede completarse en dos semanas, aunque es un período muy variable que depende de la temperatura, la humedad, la especie de pulga, y muchos otros factores. Las pulgas adultas están listas para picar. De hecho, las hembras solo pueden poner huevos tras alimentarse, para proporcionarles nutrientes imprescindibles para su desarrollo.

Se estima que cada pulga adulta puede poner unos 600 huevos en su vida, que es de varios meses. Por eso, detectarlas a tiempo es muy importante, tanto para la calidad de vida de tu perro, como para tu tranquilidad en casa.

¿Cómo detecto si mi perro tiene pulgas?

Si un perro tiene pulgas, es probable que haya huevos cuando cuando se las detecta. La temperatura corporal, el pelo, y una fuente inagotable de alimento hacen muy fácil su reproducción.

La primera señal es un picor insoportable que lo lleva a rascarse como si no hubiera un mañana. Normalmente, en la cola, ingles, orejas o en la cara. En tal caso, lo primero que hay que hacer es revisar su pelaje y su piel en las zonas afectadas.
Con el tiempo, a ese rascado incesante sumarse la suciedad de su pelo y su piel, donde se pegan los excrementos de las pulgas. En fases avanzadas, la pérdida de sangre puede derivar en anemia. Si al revisarlo no ves ningún rastro de pulgas (punto rojizo, pequeñas heridas o costras) fíjate en su piel. Si la ves escamada, irritada o roja, ve a tu veterinario de confianza. Porque aunque tu perro no tenga pulgas puede tener algún trastorno cutáneo relacionado con una higiene insuficiente o excesiva, u otros problemas que requieran la atención de un dermatólogo.

Muchos productos son demasiado agresivos. Muchos otros están recomendados para un uso muy puntual, por sus efectos secundarios.

¿Qué hago si mi perro tiene pulgas?

  • Un baño con agua tibia y un jabón específico suave que no agrave los daños que ya puede tener en su piel. Los hay de todas las marcas y tipos, aunque no todos son adecuados para todos los perros. Revisa su etiqueta, asegúrate de que sean para perros y, si tienes un cachorro, de que no tienen una edad mínima. Busca reseñas y opiniones en Google antes de comprarlo.
  • Collares antipulgas. Hay varios modelos, aunque tampoco valen todos. Cualquier producto que mate a un animal puede ser tóxico para otros si lo lamen o lo muerden. Aunque normalmente son efectivos con las pulgas adultas, algunos también ayudan a interrumpir el desarrollo de huevos y larvas. Lo mejor es que lo consultes con tu veterinario.
  • Productos antiparasitarios. Vendidos también como tratamientos Spot-on, normalmente vienen en formato líquido o en spray. Se aplican sobre las áreas afectadas, y el tratamiento suele durar un mes para cubrir completamente el ciclo vital de la pulga. Cuidado con los productos baratos, pues pueden tener componentes tóxicos o no ser efectivos. La magia de la evolución.
    Como sucede con los jabones, los hay para perros de distintas edades y tamaños, por lo que conviene consultarlo con el veterinario.
  • Pastillas. Utilizadas normalmente en combinación con otros tratamientos, muchas pastillas antiparasitarias tienen por objetivo romper el ciclo en su fase de huevo, para así evitar que nuevas pulgas emerjan. Recuerda que las pulgas tienen un salto poderoso, y si pierden un huésped pueden encontrar otro.
  • Lava toda la ropa y la ropa de cama a una temperatura de 60ºC, y pasa la aspiradora a máxima potencia, especialmente si tienes alfombras o moquetas. Sin embargo, el aspirador por si solo no eliminará a las pulgas en todas las etapas, ya que pueden sujetarse con mucha fuerza a las fibras. Más efectivo, barato y seguro es el vapor, pero dependiendo de la gravedad de la infestación, lo mejor es consultar con una empresa de control de plagas.

pulga real en una mano

Resumiendo

  • La pulga de los perros es la más común, aunque también hay otras variedades presentes en menor medida.
  • Donde no hay sangre, no habrá pulgas. Pero como solo se reproducen después de alimentarse, la infestación puede ser muy rápida si no es detectada a tiempo.
  • No toleran muy bien el frío, aunque pueden resistir largo tiempo en cualquiera de sus fases vitales.
  • Son capaces de vivir mucho tiempo en tierra, en plantas o en el hogar, a la espera de un huésped. Huésped que pueden detectar por vibración, por su respiración o por la presión.

Con buenos hábitos de higiene canina (un baño o una visita la peluquería) se puede detectar y reducir su presencia, no hay forma de prevenirlas de forma objetiva: los perros necesitan salir, revolcarse y jugar con otros perros. Tal vez, lo único que se puede hacer es reducir riesgos evitables, como recoger muebles y plantas de la calle, o evitar el contacto con perros que muestren síntomas de tener pulgas.

Además de prevenir su aparición con productos químicos adaptados, como collares antipulgas, pipetas o pastillas, también existen productos naturales que funcionan como prevención, aunque menos si la infestación es grande

Los perros sufren con las pulgas, y terminan autolesionándose. Por eso, se debe actuar inmediatamente. Si sospechas que tu perro tiene pulgas, revísalo con unos guantes de látex y/o lávate las manos con agua caliente después de revisarlo. Evalúa el nivel de infestación según lo explicado más arriba.

Y si sospechas de un lugar donde puede haberlas hospedado, asegúrate, hablando con otros propietarios de perros de la zona, antes de dar aviso a las autoridades competentes. Por lo general, los ayuntamientos toman medidas preventivas en zonas como los pipicans, pero el problema puede aparecer en cualquier momento.