Los perros gruñen, y cuando lo hacen intentan decirnos algo. Los gruñidos de los perros son parte de una variedad de vocalizaciones cuyo significado depende del contexto, su experiencia anterior y su aprendizaje. Y muchos accidentes ocurren por no saber interpretarlas.
Por eso, desde Adiestrar Perros, queremos explicar los gruñidos de los perros, sus causas, tipos, y qué se debe hacer en cada uno de ellos.

 

¿Qué es el gruñido?

 

El gruñido es un ruido gutural, grave y corto que se produce por una breve exhalación de aire. Por lo general, es más una exhalación enérgica que un suspiro, aunque menos enérgica que la de la tos. El gruñido es una vocalización normal en los perros, y a menudo es simplemente una expresión de felicidad y relajación, o una forma de pedir comida o juego.

Sin embargo, es importante tener en cuenta la actitud del animal y su lenguaje corporal, ya que los gruñidos crónicos, los poco frecuentes o los que van acompañados de otras señales pueden indicar trastornos más graves que requieran atención veterinaria o la intervención de un etólogo canino profesional.

 

¿Por qué gruñen los perros?

 

Hay muchas razones por las que un perro puede gruñir. En la mayoría de los casos, los gruñidos no son motivo de preocupación: son una expresión involuntaria de satisfacción, o una forma de comunicación. Un perro gruñe involuntariamente cuando, por ejemplo, está disfrutando de una sesión de caricias, cuando se relaja en casa o incluso a veces cuando duerme.

El gruñido puede tener muchas causas. Por ejemplo:

  • Comunicación
  • Problemas gastrointestinales
  • Parálisis laríngea
  • Dolor
  • Trastornos respiratorios

 

Tipos de gruñido

 

  • Suave, profundo y de tono grave. Es una señal de amenaza, un aviso para alejarse y dejarle espacio.
  • Grave y que deriva en ladrido. El perro está listo y dispuesto a pelear, y lo mejor es alejarse, no presionarlo y dejarlo tranquilo.
  • Agudo y que deriva en ladrido. Indica miedo, y disposición instintiva para defenderse. Frecuente en perros pequeños y/o temerosos, a menudo por sobreprotección o traumas anteriores.
  • Progresivo, con un tono cada vez más intenso y agudo. Es una señal de advertencia, también progresiva. Con el aumento de frecuencia también aumenta la amenaza, que puede llegar a un gruñido sonoro, con los colmillos visibles y una actitud amenazadora.
  • Intenso y sin enseñar los colmillos. El perro está jugando, simulando las peleas con que aprende a desenvolverse con otros perros o personas.
  • Ondulante: La oscilación entre frecuencias agudas y graves indican inseguridad. Lo recomendable ante este tipo de gruñido es dejar al perro tranquilo y dejarlo evaluar la situación por si mismo.

 

Comunicación

 

El gruñido aparece muchas veces como cuando un perro saluda, pide y, a veces, durante el juego. Ahora, muchos perros braquicéfalos y de hocico corto, como los Carlinos o los Bulldogs, tienen cierta predisposición a desarrollar trastornos respiratorios, y es más probable que usen gruñidos para comunicarse.

 

Problemas gastrointestinales

 

La vocalización de los perros se produce, como en los humanos, en la laringe.
Por eso, algunos problemas digestivos pueden manifestarse mediante gruñidos. Por ejemplo, la hinchazón y la pancreatitis. Si tu perro tranquilo empieza a gruñir y muestra señales de malestar, lo recomendable es que lo lleves a tu veterinario de confianza, especialmente si ocurre en las dos horas después de comer.

 

Parálisis laríngea

 

Cuando el nervio laríngeo deja de funcionar correctamente, los músculos de la garganta no se abren adecuadamente, lo que dificulta la respiración. Aunque no es un problema frecuente, esto puede derivar en extraños gruñidos, acompañados de letargo, y en un cambio en la voz del perro, y puede requerir tratamientos complejos o cirugía.

 

Dolor

 

Los perros responden vocalmente al dolor de muchas maneras: gruñendo, gimiendo, aullando y ladrando. Si tu perro gruñe y se aleja cuando lo tocas, puede estarte indicando que tiene dolor. Los perros con dolores crónicos, como la artritis o las enfermedades dentales, también pueden gruñir más en su día a día.

 

Trastornos respiratorios

 

Muchos trastornos respiratorios se manifiestan con gruñidos y tos. Si los ruidos de tos, estornudos o resoplidos se producen al mismo tiempo que los gruñidos, es muy probable que se deba a un trastorno respiratorio. Y en ese caso, deberías buscar atención veterinaria inmediatamente para evitar una urgencia.

 

¿Qué hacer cuando tu perro gruñe?

 

La respuesta adecuada a los gruñidos de los perros depende de la presencia de otros señales y del comportamiento general del animal. En la gran mayoría de los casos, el gruñido de tu perro no necesitará ningún tipo de tratamiento: es una respuesta vocal natural.

No obstante, cuando se convierte en algo crónico o va acompañado de otros síntomas, como los descritos más arriba, puede requerir más atención.

  • Los perros que resoplan cuando gruñen pueden necesitar una exploración para asegurar de que respiran correctamente.
  • Cuando los sonidos respiratorios van acompañados de falta de aire, un cambio de voz, o tos, puede haber algún problema subyacente más grave.
  • Dependiendo del diagnóstico, el tratamiento requerirá antibióticos o antiinflamatorios. Y, en casos graves, una operación.
  • Los perros braquicéfalos pueden sufrir trastornos conocido como el “Síndrome braquicéfalo de obstrucción de las vías respiratorias” (BOAS) que, aunque no es curable, es perfectamente manejable con asistencia veterinaria.
  • Cuando perro estira las patas hacia delante y arquea la espalda, puede estar intentando aliviar el dolor en el abdomen o la espalda. Esa es la llamada «posición de alivio», y es un billete directo a la consulta veterinaria: puede indicar afecciones graves, como pancreatitis, intususcepción o hinchazón.

Si sientes que tu perro está muy sensible, se estremece o huye mientras lo tocas, deberás observar otras señales que indiquen que el perro está sufriendo: lamerse obsesivamente un lugar determinado, pupilas dilatadas o un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial o la respiración. Según la localización y la gravedad del dolor, un veterinario puede recomendar medicamentos antiinflamatorios o pedir un examen físico más exhaustivo.

 

Prevención médica de los gruñidos

 

Aunque el gruñido en sí no se considera generalmente un trastorno médico que requiera prevención, algunos de los trastornos que los caracterizan pueden prevenirse. Por ejemplo, la parálisis laríngea.

La parálisis laríngea no puede prevenirse, pero sus riesgos pueden reducirse vigilando de cerca a su perro y evitando ponerlo en situaciones peligrosas o estresantes. Por ejemplo, perros y personas desconocidas, entornos ruidoso o el aburrimiento.

También hay perros a los que les cuesta controlar su apetito, y tienen tendencia a indigestarse. Para evitarlo, lo mejor es alimentarlo en varias tomas más pequeñas en lugar de una o dos comidas grandes, o usar platos de comida lenta.

La alimentación de tu perro también es importantísima. Puedes considerar piensos con pocos hidratos de carbono, o retrasar el ejercicio después de comer para evitar problemas peligrosos como la torsión gástrica.

 

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Gruñidos y agresividad

 

Los gruñidos de los perros están más relacionados con sensaciones placenteras y relajantes. Pero también existe el gruñido como señal de que el perro se está acercando a su zona crítica: el nivel de tensión en el que solo queda atacar o huir.

Leer el lenguaje corporal es vital para evitarlo:

  • Patas delanteras marcando posición
  • Inclinación hacia adelante
  • Orejas totalmente hacia atrás
  • Cabeza erguida
  • Mirada afilada.
  • Cola, normalmente recta y hacia arriba,
  • Dientes visibles
  • Gruñidos y ladridos amenazadores
  • Pelo erizado.

 

En estos casos, es muy importante reconducir su reacción. Y para ello, se debe identificar la causa de la incomodidad o la molestia, el contexto y la situación.

Reñir al perro por gruñir, sin embargo, puede ser causa diferida de un ataque si no se aísla la causa exacta. Al inhibir una reacción natural que es el aviso de que el perro está dispuesto a pelear para protegerse, se puede estar eliminando su capacidad de avisar provocando que un futuro ataque no tenga esa señal.

Lo mejor, en este caso, es hacerle entender que aquello que provoca su reacción no es una amenaza: ni le vas a quitar la comida, ni le vas a robar su juguete preferido. En el primer caso, puedes esconder el plato de comida hasta que llegue su hora de comer, o llevártelo para devolvérselo lleno. En el segundo, puedes sustituirlo por otro y devolvérselo después.

Eso sí, como animales de costumbre que son, necesitarás paciencia y coherencia para evitar accidentes. Y ante la mínima duda, lo aconsejable es contar con la ayuda de un etólogo canino.

 

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