Hemos hablado de cómo la evolución y los cambios sociales del hombre han cambiado a los perros, concretamente en la alimentación. Las diferencias entre los perros y los lobos van más allá de una adaptación a un medio diferente, y son un ejemplo de convergencia evolutiva, en la que interviene el humano.

El perro es una subespecie del lobo (canis lupus), y los últimos hallazgos lo sitúan en contacto con el humano hace unos 30 mil años. Sin embargo, podemos afirmar con más precisión que perros y humanos hemos compartido los últimos 12 mil años. Y todos los cambios que han afectado al humano, han repercutido en los perros. Alimentación y enfermedades, pero también morfología y comportamientos.

La interacción constante entre perros y humanos dio lugar a lo que se llama convergencia evolutiva: el desarrollo de rasgos o características genéticas similares a las que resultan efectivas a otra especie en un medio determinado. O sea, que ofrecen una solución adaptativa a un nuevo entorno.

Esto es posible gracias a la epigenética: la transmisión de rasgos o comportamientos adquiridos.

Selección natural y selección cultural

La selección natural tiene en Charles Darwin y Jean-Baptiste Lamarck sus principales representantes. De forma muy resumida, Darwin planteaba que todos los seres vivos descienden de un antepasado común, y en la lucha por la supervivencia triunfan los que mejor se adaptan a su medio. Es decir, los que tienen las características físicas más adecuadas para sobrevivir.
El aporte de Lamarck habla más bien de la adopción, regresión y transmisión de características físicas en función de su uso en un medio.

Pero en los humanos intervienen factores como la razón y la cultura. Se habla de selección cultural cuando el éxito adaptativo no depende de características físicas, sino de las estrategias de un grupo que altera, rechaza, o adopta una práctica determinada. Estrategias que pueden derivar en cambios morfológicos.

Cuestiones como la imitación y la capacidad de aprendizaje que tienen los perros ayudan a entender la forma en que la convivencia ha influido en la evolución de perros y humanos.

El lobo gris (canis lupus) es el único antecesor del perro moderno (canis lupus familiaris).
El lobo no tiene depredadores naturales, y si lo tuvo, fue el humano. Normalmente, su vida en manada lo mantenía a salvo y seguir el rastro humano lo mantenía alimentado con poco esfuerzo. Y aunque el debate no está resuelto, los últimos hallazgos sugieren que fue el lobo el que se acercó al humano, y no al revés. Todavía faltan pruebas que determinen si la domesticación empieza por la curiosidad de los lobos, o porque los humanos no podían impedir que los lobos entrasen en sus aldeas en busca de refugio y alimentos.

Pero sí parece claro que el salto del lobo al perro pasa por un proceso de selección cultural, en el que los humanos reproducían a los individuos más dóciles, cosa que haría progresivamente más fácil la socialización y el adiestramiento.

diferencias entre los perros y los lobos

Diferencias entre los perros y los lobos.

Cambios morfológicos

Depender menos de la caza redujo la necesidad calórica, y es la principal causa de las diferencias entre los perros y los lobos.

  • Cráneo. Los perros tienen el cráneo, el cerebro, los dientes y la musculatura facial más pequeños que los lobos.
  • Orejas caídas. Caídas o menos rígidas, debido al menor tamaño de los músculos masticatorios.
  • Oído menos agudo que otras especies cánidas como los zorros o los lobos. Si quieres saber más sobre el oído de los perros, no te pierdas este artículo!
  • Espolón. Es el quinto dedo que algunos perros tienen en las patas traseras. Más frecuente en perros como los Mastines o San Bernardo, tal vez para darles mejor apoyo y sujeción en medios montañosos. Aún así, muchos perros, grandes y pequeños, carecen de él o tienen uno muy pequeño. La ausencia de hueso hace más probable la teoría de que es un vestigio evolutivo, y que su poco uso lo está haciendo desaparecer.
  • Pelaje. Los lobos cuentan con un pelaje doble, con el que resisten mejor las temperaturas bajas. Algunos perros, especialmente los de zonas frías, lo conservan, aunque muchos tienen un pelaje único.
  • Piel. Por lo general, la piel de los perros es más gruesa que la de los lobos. Precisamente para compensar la diferencia de pelaje.
  • Musculatura ocular. Un estudio de 2019 de la Universidad de Portsmouth demostraba el desarrollo del músculo ocular que permite a los perros levantar las cejas. Este cambio ha despertado mucho interés en relación a cómo los perros inspiran ternura en los humanos y pueden transmitir mejor sus emociones.

Cambios cognitivos

Las similitudes en organización social facilitaron mucho su integración en la vida humana. Comportamientos como la colaboración y la atención social se verían favorecidos a través de la socialización, el adiestramiento y la educación.
Además, una socialización temprana disminuía la agresividad, y el cruce selectivo de los individuos más dóciles de cada camada traería individuos más habituados al hombre gracias a la epigenética.

Inteligencia

La integración en la caza humana, la segregación ( la disminución la dependencia de la manada) y un menor tamaño de las presas ha acercado las capacidades cognitivas de los cánidos a la cultura humana.

  • Comprensión del lenguaje corporal.
  • Comprensión de órdenes verbales y de un vocabulario de hasta 500 palabras.
  • Aprendizaje e identificación de situaciones de riesgo y peligro para el humano.

Y aquí, la socialización gana importancia. Un perro que no ha socializado lo suficiente no sabe cómo reaccionar adecuadamente ante otras personas, animales o situaciones.

La importancia de conocer a tu perro.

Todos estos aspectos son una generalización de diferencias evolutivas contrastadas. Sin embargo, no se puede olvidar que el rango de razas existentes proviene mayoritariamente de cruces genéticos que tenían por objetivo potenciar algunas características y capacidades, y extinguir otras.

Para Adiestrar Perros no hay dos perros iguales. A la diversidad genética de características y capacidades físicas se añade un conjunto de experiencias sociales, sensoriales y emocionales que condicionan su físico, su personalidad y sus motivaciones. Si los perros se han quedado con nosotros es porque han encontrado un entorno físico y social apto para su naturaleza. En la actualidad, la calidad de vida de los perros es relativa.

Depende, sobre todo, de observarlo y comprenderlo.
Conocer al perro como animal es una de las claves para conocerlo como compañero.